Bullying Laboral, Acoso Laboral, Mobbing Laboral.

Conforme las redes sociales y las plataformas de comunicación en internet han ido ganando adeptos, el número de personas que dicen ser objeto de bullying laboral por un grupo de compañeros ha ido incrementándose, bien sea dentro de la escuela, o bien en el trabajo. Es precisamente este último caso el que vamos a tratar ahora, ¿nos acompañas?.

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Qué se entiende por Bullying laboral

El término procede de una palabra inglesa que puede traducirse al castellano como acoso laboral o mobbing laboral (también, en inglés). Suele ser un tipo de acoso moral y por este motivo, es difícil de valorarlo externamente. Generalmente se produce cuando un grupo de personas hostigan a otra mediante comportamientos agresivos, de desprecio o de desprestigio, haciéndole el vacío. La persona agredida moralmente, comienza a sentirse poco valorada y repudiada, de forma que terminará por afectarle a su autoestima bajando notablemente su rendimiento laboral, pudiendo causar desagradables enfrentamientos verbales y finalmente, dando pie a que la despidan de su puesto de trabajo.

 

La empresa no quiere problemas

Generalmente las empresas suelen encontrarse en una situación incómoda cuando surge la noticia de “bullying”, “acoso” o “mobbing” dentro de ella. No les agrada hacerse con una mala fama y por ello, suelen reaccionar mal, generalmente aplicando el refrán: “muerto el perro, se acabó la rabia”. Es decir, dentro del marco legal, la mejor opción que ven suele ser la de terminar eliminando de su plantilla tanto a la persona afectada como a la posible acosadora.

Posiblemente, una vez que estemos contra las cuerdas y nos sintamos incomprendidas, veamos en esa salida una opción muy honrosa y justa. Pero seamos racionales, el que todos acabemos fastidiados y sin trabajo, no es la mejor opción a medio y largo plazo.

 

La mejor respuesta al acoso o mobbing laboral

Dicen los profesionales en psiquiatría que la mejor manera de comportarse ante una situación de bullying laboral es tener una actitud objetiva, resolutiva y madura. Si el ambiente laboral con nuestros compañeros se está resintiendo, dejémoslo estar, no busquemos aliados agrandando el malestar entre el personal de la plantilla. Recordemos que estamos allí para trabajar, no para ser los personajes más populares ni cometamos el grave error de convertir el edificio en un plató de televisión de sobremesa.

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Si consideramos que no se nos valora por nuestro trabajo realizado, acudamos de una manera respetuosa, sosegada y resolutiva al superior con el que nos encontremos incómodos. Pidámosle un momento para hablar, si no puede ser en ese momento, en otro que nos reserve y cómo si se tratara de otra persona la afectada, con datos en la mano, argumentémosle los resultados nuestros y nuestra opinión (objetiva y concreta) sobre lo mal que se nos ha reconocido nuestra labor.

Recibamos bien su opinión y actuemos en consecuencia, agradeciéndole su tiempo. Puede que no nos guste lo que escuchemos, pero tratemos de obrar en consecuencia mejorando su opinión sobre nosotros. Unas semanas más tarde, no estará de más volver a pedirle otro momento para comentarle las mejoras y comprobar si está más satisfecho de nuestros resultados. De esta manera constatará nuestro deseo de trabajar para el bien de la empresa.

Y recuerda que todo lo que no se ajuste al ámbito laboral (rendimiento, producción, resultados), está de más en este tema. Por consiguiente, la mejor alternativa es rendir más en el trabajo, reduciendo nuestro contacto con otras personas de la plantilla y las rencillas acabarán por enfriarse y olvidarse. Piensa, también, que no se puede caer bien a todo el mundo y que después de todo, en el trabajo no estamos para hacer amigos sino para que la empresa se enriquezca y gane prestigio.

 

Cuando el lugar de trabajo se convierte en un infierno

          Para los que padecen bullying laboral  , la sola idea de llegar al lugar de trabajo se nos convierte en una idea aterradora, debiendo buscar mil excusas para motivarnos a ir allí. Pues bien, precisamente esa es la opción que aconsejan los psicólogos. Debemos proceder de la manera más fría posible, dejando los sentimientos a un lado y acercándonos a la situación de una forma lógica y distante, como si estuviésemos viendo una película. Tomemos un folio en blanco y dividámoslo mediante una línea vertical, en dos. A un lado pondremos los puntos a favor y en el lado opuesto, los aspectos negativos de nuestro trabajo. Pensemos que estamos hablando a una autoridad, a un juez o a un agente policial, no a un familiar o amigo. Es decir, prescindamos de datos subjetivos (“me dijo…yo dije”, “me miró mal”) y sopesemos los objetivos (ascensos, salario, tiempo libre, dietas, nuevos conocimientos adquiridos,…).

 

Es un trabajo, cumplamos con nuestros objetivos

A pesar de nuestra intención de tratar de gozar de un buen ambiente laboral, recordemos que nos han contratado precisamente por nuestras cualidades laborales. A la empresa le es igual que seamos divertidos, sociables..o psicópatas en potencia, ellos únicamente desean dar salida a un número determinado de pedidos, documentos o productos y precisamente con esa idea en mente es como debemos comportarnos dentro de la empresa.

 

Por la boca muere el pez
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Por duro que resulte escucharlo, gran parte de la información que suelen usar los acosadores contra nosotros mismos, se lo hemos proporcionado nosotros. Con frecuencia solemos extender el ámbito de amistad al laboral y ahí nos equivocamos. Es normal comentar lo que hemos hecho, compartir fotografías, información familiar o sentimental e incluso comportarnos en las cenas y comidas de trabajo como si estuviéramos entre amigos. Y lo cierto es que estamos en una empresa, contratados para rendir laboralmente, ser profesionales, serios, de confianza. Por ello, comportémonos en todo momento como si nos estuvieran valorando laboralmente, tanto por nuestro comportamiento como por nuestros comentarios. Seamos puntuales, vistamos adecuadamente, no hagamos comentarios de terceras personas si no es para hablar de trabajo. Y recordemos que “todo cuánto diga o haga podrá ser usado en su contra”.

Por ello, no compartamos información, no sugiramos qué hacer o cómo enfocar un tema, no digamos qué se nos está ocurriendo confiando en ganar puntos en la valoración que de nosotros puedan tener nuestros oyentes. Guardémonos nuestras ideas y démoslas únicamente por escrito, en forma de informes que no puedan ser manipulables y dejando muy claro nuestra autoría mediante añadido de nuestro nombre en la página del título y en las cabeceras (opción “encabezado”) de cada folio.

 

E-mails y ordenadores, aliados y enemigos del bullying laboral

Algo que no debemos perder nunca de vista es que los ordenadores, teléfonos y otros dispositivos que la empresa ha puesto a nuestra disposición pueden actuar tanto como nuestros perfectos aliados…o como nuestros más terribles adversarios. Por lo general, registran fecha, hora y lugar de cada movimiento que se realiza en ellos, ya sea una búsqueda en internet, la visita a páginas webs, los mensajes que escribimos, los chats que usamos, los documentos que elaboramos las llamadas (número marcado y duración de la charla). ¡Todo! Queda registrado en estos aparatos. Y créeme, por mucho que queramos borrar cierta información, a expertos informáticos en nómina no les cuesta nada dar con esos datos. Así que si queremos ser nuestro mejor patrocinador, dejemos que nuestro ordenador sólo grave visitas a webs de relevancia para la empresa, e-mails serios y concretos tocando brevemente ciertos aspectos de nuestro trabajo (y más resolviendo que creando problemas), documentos realizados, de relevancia para la empresa y dejemos para nuestro tiempo libre y móviles, tabletas y ordenadores domésticos, nuestras consultas a las carteleras de cine, chats, compras virtuales y lectura de noticias deportivas o del corazón.

Y lo mismo cabe decir de los teléfonos. Que únicamente “hablen” de nosotros como una persona profesional, seria y responsable. Aunque otras personas hagan mal uso de los materiales y aparatos de la empresa, no caigamos nosotros en esos malos hábitos. Tarde o temprano algún directivo reparará en ello. A nadie le gusta tirar su dinero ni sentirse engañado por sus contratados.

 

¿Sufres Mobbing Laboral?, la ley te ampara

Y en todo caso, de persistir esas acciones censurables y dañinas por parte de determinados compañeros, separa el ámbito laboral del personal y nuevamente, actúa fríamente.

Documéntate legalmente y actúa en consecuencia. En este caso, que nadie sepa tus intenciones, no muestres tus cartas al adversario. Hazte con una grabadora digital (actualmente las hay de muy pequeño tamaño), recopila esas webs donde las personas suban sus comentarios ofensivos contra ti o fotos que te pretendan ridiculizar, imprímelo (por si las alteran o incluso borran) y una vez que poseas datos objetivos y concretos en la mano (injurias, comentarios peyorativos, fotos ridiculizándote, etc) acércate a la comisaría más cercana, consulta tu situación con el agente  de turno, con algún abogado y déjate aconsejar. Es muy posible que tras denunciar a las personas que se han propuesto marginarte (o a los cabecillas) y verse éstos que llevan las de perder, la situación termine arreglándose de la manera que más te beneficie. Eso sí, si el agravio ha sido público, también las disculpas deben serlo ya que generalmente el agraviado suele sentirse tan inseguro y ridiculizado que desea terminar cuanto antes dicha situación sin reparar en que ha sido injustamente tratado. Por ello, déjate aconsejar por profesionales. Si necesitas una disculpa pública y una indemnización, no renuncies a ella pensando que así se valorará más tu predisposición a olvidar el agravio. No tienes nada de qué avergonzarte, después de todo has sido una víctima inocente de toda esta persecución moral realizada por otros abusando de su superioridad numérica. Te sorprenderías saber la cantidad de personas que de un modo u otro, en distintos ámbitos, ha sido o será víctima de acoso por parte de otros.

Y no olvides ser positivo: generalmente el bullying laboral  suele nacer por la envidia a determinados aspectos de una persona, en su acosador o acosadores. Tal vez sea tu eficacia, conocimiento, facilidad de oratoria, don de gentes o creatividad lo que haya podido causar que otras personas más inseguras y envidiosas te hayan visto como un peligroso rival a abatir así que confía en ti, valórate, aprende de los posibles errores cometidos y ¡¡adelante!!.